| Sin Acepción de Personas Si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación. 1Pedro 1:17 Acepción f. Acción de favorecer o inclinarse a unas personas más que a otras por algún motivo o afecto particular, sin atender al mérito o a la razón. Temor m. Pasión del ánimo, que hace huir o rehusar aquello que se considera dañoso, arriesgado o peligroso. 1. m. Miedo reverencial y respetuoso que se debe tener a Dios. Es uno de los dones del Espíritu Santo. Este pasaje comienza recordándonos que al que invocamos, al que pedimos y llamamos constantemente en oración; es decir a Dios, nuestro Padre, no hace distinción entre las personas y que por lo tanto, llegará el momento en que seremos juzgados, y como lo dice este pasaje, seremos juzgados según nuestras obras. Miren lo importante de este pasaje al recordarnos que nuestro Padre es Justo y que debemos conducirnos en temor a Dios todo el tiempo que vivamos. Aquí la palabra temor tal vez la confundamos con miedo pero no se refiere al miedo que paraliza ni a la angustia que se siente cuando tenemos miedo a algo, por el contrario se refiere a la pasión que tenemos por alejarnos de las cosas que nos puedan hacer daño y obviamente nos pueden apartar de Dios. Apartarnos de las cosas que nos hacen daño no siempre es fácil, sin embargo es posible cuando lo hacemos a través de la fuerza que nos da el Espíritu de Dios, con el poder de nuestro Señor Jesucristo. Recordar además que cada día de mi vida es parte de mi peregrinación, al final de la cual seré juzgada según mis obras. Y sabe si su motivación para hacer bien las cosas es que al final de su carrera sea galardonado como el mejor, déjeme decirle que aun por esa motivación Ud., será juzgado, sabe por que? Porque, en esta peregrinación no se trata ni de Ud., ni de mi, sino de El, es decir que lo único que debe impulsarnos a vivir en reverencia a Dios es el saber que Gracias a la sangre derramada por nuestro Señor Jesucristo somos salvos, libres de pecado y por ese inmenso amor es que toda nuestra peregrinación viviremos de acuerdo a su voluntad y no la nuestra. Sabe, al decir en este pasaje que por nuestra obras seremos juzgados, no esta excluyendo nuestra forma de hablar por que según la palabra también por nuestras palabras seremos juzgados, “el hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas, y el hombre malo del mal tesoro saca malas cosas. Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del Juicio; pues por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado”. Mateo 12:35-37. Impresionante verdad; aún por lo que digamos seremos juzgados especialmente por cada palabra “ociosa” que salga de nuestra boca. |